Está más que constatado que el tabaco perjudica al organismo. Los resultados son tan evidentes que nadie, ni siquiera el fumador más aficionado, puede negar que fumar es el peor enemigo de la salud. El tabaco abandera un listado interminable de dolencias que dañan a muchos órganos, sin obviar también que, el humo derivado de los cigarrillos entra de forma directa al flujo sanguíneo mediante los pulmones y una vez allí se traslada al sistema circulatorio, accediendo inexorablemente al resto del organismo, y por supuesto al pelo.
Recientes informes médicos sobre las dolencias provocadas por culpa del tabaco aseguran que los fumadores corren un peligro más acentuado de padecer diabetes, cáncer y problemas de memoria. Además existen otros órganos que no podemos olvidar cuando hablamos del tabaco y sus terribles secuelas, y nos referimos a la dermis y el pelo.
Según asegura la Academia Española de Dermatología, tanto la piel como el pelo están comprometidos peligrosamente a los efectos nocivos del tabaco de dos maneras: una inmediata, debido al contacto directo con el humo del cigarrillo, cuya inminente afección hace que el pelo se deteriore perdiendo irremediablemente su vitalidad, aumentando considerablemente su deshidratación en su manto más superficial; y otra colateral, por la entrada mediante las vías sanguíneas de los componentes derivados del humo aspirado, culpables directos de la incorrecta nutrición del folículo piloso, debido a que la nicotina provoca una minoración de la circulación periférica.

Está comprobado que fumar un cigarrillo provoca vasoconstricción en un tiempo estimado de hora y media y que cada cigarro inhalado supone un descenso del flujo sanguíneo en más de un 40%. No hay que olvidar que la acción misma de no poseer la costumbre de fumar no nos protege del tabaco y sus efectos nocivos: cada día son más claras las manifestaciones de las consecuencias del humo en el sistema del cuerpo que sufren los denominados “fumadores pasivos”. Podríamos enumerar que entre sus afecciones se encuentran el temible cáncer, las afecciones respiratorias crónicas, las enfermedades del corazón, el asma, las alergias y como no, una ínfima salud capilar.

El tabaco daña gravemente la salud de tu pelo
Las consecuencias negativas para el pelo por fumar además están vinculados con los tóxicos incluidos en el cigarrillo, principales protagonistas de las afecciones ocasionadas por el tabaco, y las hormonas del organismo. No es un misterio que la nicotina perturba los engranajes responsables en la creación de estrógenos, que son los que permiten un aumento de la desecación y atrofia cutánea, que afecta sin dudas al cuero cabelludo. También, hay más que una duda razonable de que el consumo de tabaco podría incrementar la creación de andrógenos (hormonas masculinas), entre las que se encuentra la testosterona, que podría albergar un acción directa sobre los folículos y más específicamente en el progreso de las células que atesoran una relación directa con la debilidad del pelo.
Los estudios llevados a cabo sobre los efectos nocivos a nivel capilar de la nicotina y los demás compuestos tóxicos encerrados en el tabaco (aproximadamente más de 4000, comprendidos entre gases y componentes químicos) han demostrado que provocan un detrimento en los folículos ubicados en el cuero cabelludo. Y, obviamente, los folículos expuestos a esta radiación producirán pelo de menor calidad, mas frágil, fino y susceptible a una pronta caída. Si esto nos parece poco, añadiremos también otra evidencia incontestable: Las investigaciones han sugerido que fumar aumenta la aparición de la hormona DHT (dihidrotestosterona), directamente vinculada con la temida caída del pelo.
No obstante, es importante añadir que las personas que ejercen este hábito muestran déficit de algunas vitaminas como son la C y la E, de carácter antioxidantes y vitales para conservar al pelo en buen estado y ralentizar el acto natural del envejecimiento. Estas deficiencias suelen protagonizar casos de cueros cabelludos deshidratados y descamados así como la sobreproducción de grasa. Los químicos del tabaco además apresuran la aniquilación del colágeno y la elastina, que son proteínas naturales causantes de una óptima configuración tanto de la dermis como del pelo.

Consecuencias del tabaco en la salud de su pelorla


Pelo canoso ocasionado por el tabaco
Si lo que ha leído hasta ahora no le parecen razones suficientes, añadiremos la conclusión de un estudio que conexionan el suceso de que el pelo se vuelva gris prematuramente con el hábito de fumar. Según esta investigación, pese a que el surgimiento de canas es una transformación inherente sujeta a la edad y a un factor genético, el color del pelo es el efecto de los pigmentos de melanina ocasionados por los melanocitos, y existe la certeza de que los compuestos tóxicos encontrados en el tabaco puedan afectar a la productividad celular, ocasionando la creación de un pelo ausente de color.

Mal olor en el pelo y otros problemas ocasionados por el tabaco
El tabaco es culpable también de los efectos negativos en la apariencia del pelo: un olor desagradable en el pelo y ausencia de brillo. Para presentar batalla, o simplemente, empequeñecer dichos efectos, la manera más segura es liberarse de este mortal hábito. Mientras tanto, es fundamental conservar el pelo continuamente limpio, cepillarlo para suprimir los residuos del tabaco en el pelo y otros compuestos como son los derivados de la polución ambiental. También es recomendable masajear el cuero cabelludo para fomentar la circulación de la sangre en la zona del pelo y así afianzar la aportación de nutrientes que necesitan los folículos para crear pelos saludables y, por último, complementar con una dieta sana las vitaminas y nutrientes que el cigarro le roba a nuestro organismo.

Dando igual si uno es fumador activo o pasivo, es recomendable practicar un número limitado de preceptos para mitigar los efecto dañinos del tabaco en el organismo, realizar actividades al aire libre y beber al menos litro y medio de agua todos los días, con el fin de garantizar una óptima hidratación y favorecer la desaparición de toxinas. Todos estas sugerencia potencian poseer un pelo más saludable y lleno de vida.

Está más que constatado que el tabaco perjudica al organismo. Los resultados son tan evidentes que nadie, ni siquiera el fumador más aficionado, puede negar que fumar es el peor enemigo de la salud. El tabaco abandera un listado interminable de dolencias que dañan a muchos órganos, sin obviar también que, el humo derivado de los cigarrillos entra de forma directa al flujo sanguíneo mediante los pulmones y una vez allí se traslada al sistema circulatorio, accediendo inexorablemente al resto del organismo, y por supuesto al pelo.
Recientes informes médicos sobre las dolencias provocadas por culpa del tabaco aseguran que los fumadores corren un peligro más acentuado de padecer diabetes, cáncer y problemas de memoria. Además existen otros órganos que no podemos olvidar cuando hablamos del tabaco y sus terribles secuelas, y nos referimos a la dermis y el pelo.
Según asegura la Academia Española de Dermatología, tanto la piel como el pelo están comprometidos peligrosamente a los efectos nocivos del tabaco de dos maneras: una inmediata, debido al contacto directo con el humo del cigarrillo, cuya inminente afección hace que el pelo se deteriore perdiendo irremediablemente su vitalidad, aumentando considerablemente su deshidratación en su manto más superficial; y otra colateral, por la entrada mediante las vías sanguíneas de los componentes derivados del humo aspirado, culpables directos de la incorrecta nutrición del folículo piloso, debido a que la nicotina provoca una minoración de la circulación periférica.

Está comprobado que fumar un cigarrillo provoca vasoconstricción en un tiempo estimado de hora y media y que cada cigarro inhalado supone un descenso del flujo sanguíneo en más de un 40%. No hay que olvidar que la acción misma de no poseer la costumbre de fumar no nos protege del tabaco y sus efectos nocivos: cada día son más claras las manifestaciones de las consecuencias del humo en el sistema del cuerpo que sufren los denominados “fumadores pasivos”. Podríamos enumerar que entre sus afecciones se encuentran el temible cáncer, las afecciones respiratorias crónicas, las enfermedades del corazón, el asma, las alergias y como no, una ínfima salud capilar.

El tabaco daña gravemente la salud de tu pelo
Las consecuencias negativas para el pelo por fumar además están vinculados con los tóxicos incluidos en el cigarrillo, principales protagonistas de las afecciones ocasionadas por el tabaco, y las hormonas del organismo. No es un misterio que la nicotina perturba los engranajes responsables en la creación de estrógenos, que son los que permiten un aumento de la desecación y atrofia cutánea, que afecta sin dudas al cuero cabelludo. También, hay más que una duda razonable de que el consumo de tabaco podría incrementar la creación de andrógenos (hormonas masculinas), entre las que se encuentra la testosterona, que podría albergar un acción directa sobre los folículos y más específicamente en el progreso de las células que atesoran una relación directa con la debilidad del pelo.
Los estudios llevados a cabo sobre los efectos nocivos a nivel capilar de la nicotina y los demás compuestos tóxicos encerrados en el tabaco (aproximadamente más de 4000, comprendidos entre gases y componentes químicos) han demostrado que provocan un detrimento en los folículos ubicados en el cuero cabelludo. Y, obviamente, los folículos expuestos a esta radiación producirán pelo de menor calidad, mas frágil, fino y susceptible a una pronta caída. Si esto nos parece poco, añadiremos también otra evidencia incontestable: Las investigaciones han sugerido que fumar aumenta la aparición de la hormona DHT (dihidrotestosterona), directamente vinculada con la temida caída del pelo.
No obstante, es importante añadir que las personas que ejercen este hábito muestran déficit de algunas vitaminas como son la C y la E, de carácter antioxidantes y vitales para conservar al pelo en buen estado y ralentizar el acto natural del envejecimiento. Estas deficiencias suelen protagonizar casos de cueros cabelludos deshidratados y descamados así como la sobreproducción de grasa. Los químicos del tabaco además apresuran la aniquilación del colágeno y la elastina, que son proteínas naturales causantes de una óptima configuración tanto de la dermis como del pelo.

Consecuencias del tabaco en la salud de su pelo


Pelo canoso ocasionado por el tabaco
Si lo que ha leído hasta ahora no le parecen razones suficientes, añadiremos la conclusión de un estudio que conexionan el suceso de que el pelo se vuelva gris prematuramente con el hábito de fumar. Según esta investigación, pese a que el surgimiento de canas es una transformación inherente sujeta a la edad y a un factor genético, el color del pelo es el efecto de los pigmentos de melanina ocasionados por los melanocitos, y existe la certeza de que los compuestos tóxicos encontrados en el tabaco puedan afectar a la productividad celular, ocasionando la creación de un pelo ausente de color.

Mal olor en el pelo y otros problemas ocasionados por el tabaco
El tabaco es culpable también de los efectos negativos en la apariencia del pelo: un olor desagradable en el pelo y ausencia de brillo. Para presentar batalla, o simplemente, empequeñecer dichos efectos, la manera más segura es liberarse de este mortal hábito. Mientras tanto, es fundamental conservar el pelo continuamente limpio, cepillarlo para suprimir los residuos del tabaco en el pelo y otros compuestos como son los derivados de la polución ambiental. También es recomendable masajear el cuero cabelludo para fomentar la circulación de la sangre en la zona del pelo y así afianzar la aportación de nutrientes que necesitan los folículos para crear pelos saludables y, por último, complementar con una dieta sana las vitaminas y nutrientes que el cigarro le roba a nuestro organismo.

Dando igual si uno es fumador activo o pasivo, es recomendable practicar un número limitado de preceptos para mitigar los efecto dañinos del tabaco en el organismo, realizar actividades al aire libre y beber al menos litro y medio de agua todos los días, con el fin de garantizar una óptima hidratación y favorecer la desaparición de toxinas. Todos estas sugerencia potencian poseer un pelo más saludable y lleno de vida.

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